El Bafici arranca esta tarde a las 19 en el Cine y Teatro Alvear, una de las nuevas incorporaciones del Festival, con la proyección de UPA!, una primavera en Atenas, cuarta entrega de la saga que cuenta la transformación que atraviesa el cine argentino hace un par de décadas. La crisis de la industria local por la falta de financiamiento y la búsqueda de apoyo económico extranjero está en el corazón de la comedia de Santiago Giralt, Camila Toker y Tamae Garateguy seleccionada como película de apertura.
Las otras tres sátiras que dirigieron juntos sobre la producción audiovisual nacional, Upa! Una película argentina, Upa 2! El regreso y (Upa!) Una pandemia argentina, también se podrán ver durante la muestra, que recién durante el feriado del miércoles 2, y hasta el domingo 13, abrirá al público general las puertas para las 640 funciones proyectadas durante el Bafici.
El cine argentino estará en el centro de las miradas en un festival que le fue dando cada vez más protagonismo, modelo que pareciera a punto de entrar en crisis ante la falta de producción local con la nueva gestión del INCAA. El debate sobre el Instituto se había llevado gran parte de la atención de la edición pasada, tal vez la más convulsionada de su historia, atravesada por la versión del cierre del Cine Gaumont, clave para la difusión del cine local.
El Bafici había reaccionado rápido con una charla de emergencia sobre la problemática con todos los cineastas argentinos que participaban de las distintas competencias como expositores en un debate acalorado. Javier Porta Fouz, el director artístico con más ediciones sobre su espalda en estos 26 años de festival, había reclamado durante la entrega de premios “saber qué va a pasar con el INCAA. La incertidumbre sobre el cine argentino es gigante. Es un parate demasiado largo. Una cosa es proponer cambios y otra muy distinta es tener todo parado. Ojalá se resuelva algo. Tengo muchas dudas, pero al menos que haya diálogo”.
Este año el propio director artístico presentó directamente el Festival durante el anuncio de la programación como “un espacio de resistencia de la cultura y el cine”. Más discursos en esa línea se presagian desde todos los sectores en las trece jornadas de festival, que culminará con Quinografía, el documental de Mariano Donoso y Federico Cardone sobre Joaquin Lavado, creador de Mafalda.
Más allá de la creciente presencia en su programación, también relacionada con cuestiones presupuestarias, el cine local siempre consideró al Bafici como una vitrina en la que era posible visibilizar casi cualquier reclamo relacionado con la coyuntura de la política cultural. La paralización total de los subsidios a la producción audiovisual además abre un interrogante sobre la viabilidad de la próxima edición del Bafici, que este año cuenta con más de 60 películas nacionales y medio centenar de cortos locales entre los 298 títulos, de 44 países, que integran el Festival.
Entre las 28 producciones que buscan el premio mayor en la Competencia Internacional, el cine argentino estará representado por los cortos El día interrumpido, de María Villar, Parado mirando, de Renzo Cozza, Cal, de Santiago Dulce, y Hatker, de Alejandro Ariel Martín, además del largo Gatillero, de Cris Tapia Marchiori, un vertiginoso plano secuencia sobre un exsicario que acepta un trabajo pedido por su antigua jefa.
En la competencia de Vanguardia y género habrá cinco trabajos argentinos que busquen consagrarse y arrebatarle el premio a Heinz Emigholz, que presenta The Suit, la secuela de The Lobby. Los cortos Campana y Solear, del dúo FRAD (Florencia Rugiero y Andrés Denegri) y Hernán Khourian respectivamente, y los largos Río, luego existo, de Tetsuo Lumiere, Antes del cuerpo, de Carina Piazza y Lucía Bracelis, y Tortuga persigue a tortuga, de Víctor González, intentarán vencer al veterano alemán.
Además, habrá treinta producciones en busca del premio de la Competencia Argentina entre cortos y largos. Los ojos estarán puestos sobre las cineastas Laura Casabé, que en La virgen de la tosquera adapta un par de cuentos de Mariana Enríquez, María Laura Berch y Laura Chiabrando, que consiguieron en La noche sin mí tener como protagonista a Natalia Oreiro, y Lorena Muñoz, que indaga en un doble femicidio de hace setenta años en Suerte de pinos.
Entre el resto de las competidores locales se destacan Rosendo Ruiz con el policial La zurda, sobre dos aspirantes a cuarteteros que huyen por un crimen que no cometieron, Ulises Rosell y su mirada sobre un joven con autismo en Presente continuo, Matías Szulanski, que juega con los celos en Las reglas del juego (además de presentar otro largo, En el cine, fuera de la sección), y el histrionismo de Lucía Seles también estará presente por duplicado gracias a The Bewilderment of Chile, que busca un premio, y a su primera incursión en el documental, sin competir, Avenida Saenz 1073 -video dedicado a la enfermedad de mi padre-.
Las películas más esperadas
Las realizaciones más esperadas de cineastas de renombre, casi todas ellas agrupadas en la sección Trayectorias, son What Does That Nature Say to You, del surcoreano Hong Sangsoo, Pavements, de Alex Ross Perry, Caught by the Tides, de Jia Zhang-ke, Kontinental ’25, del rumano Radu Jude, Les barbares, de Julie Delpy, el medio sobre la banda The Residents Barking in the Dark, a cargo de Marie Losier, Tardes de soledad, de Albert Serra, Paul, de Denis Côté, Little Boy, de James Benning, Primitive Diversity, de Alexander Kluge, Ariel, de Lois Patiño, y el repaso de los documentales Glastonbury y Oil City Confidential, de Julien Temple.
Habrá también cuatro focos dedicados a cineastas europeos, más allá del realizado en torno a la saga Upa!, que incluyen al español Ion de Sosa, el rumano Bogdan Mureşanu y los franceses Antonin Peretjatko y el difunto Jacques Rozier. En la sección Rescates, el Bafici decide destacar el trabajo de la Cinemateca Nacional de Chile con la restauración de películas de Raúl Ruiz y John Ford, entre otros, y el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken incluirá en su sección Tres veces Ana, de David José Kohon, e Intimidad de los parques, de Manuel Antín.
El punto de encuentro
El Teatro San Martín será otra vez el punto de encuentro para deambular entre funciones, además de asistir a las variadas actividades especiales con entrada libre propuestas en el hall de entrada y en el complejo de al lado, en la sala 3 del Centro Cultural San Martín.
Las entradas, hasta hoy disponibles solamente en el sitio del Festival o de manera presencial en el Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530), ya se podrán adquirir desde mañana miércoles también en el resto de las sedes: Teatro Presidente Alvear (Av. Corrientes 1659), Cultural San Martín (Paraná 310), Cinépolis Plaza Houssay (Av. Córdoba 2135), Cinearte Cacodelphia (Roque Sáenz Peña 1150) y el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635).
El precio de cada entrada es de tres mil pesos, pero habrá un descuento de mil pesos para jubilados y estudiantes y una promoción bancaria con un cupo para comprar dos tickets al precio de uno.
POS